miércoles, 19 de octubre de 2016

Asamblea Ciudadana por la Paz. (18-10-16)

Ayer fue un día bueno. En la mañana y la tarde me dediqué a leer un poco en la red, temas sobre
la paz y la política nacional y a publicar algunas noticias en redes sociales. Colombia es un país aciago pero es también un lugar mágico, el cielo y el infierno se juntan en lugar como este. Colombia es una mujer que ha padecido la violencia con sacrificio y continúa en pié, dándonos de sus frutos para que vivamos.

Salí de mi hogar, me despido de mi padre y de mis dos perritos. Rumbo a la ciudad... La ciudad es una una torre de babilonia de energías, vibraciones, seres, condiciones, relaciones, situaciones, emociones, necesidades, movimientos. Es una bomba de hidrógeno para el espíritu y para la mente.

Mi meta era llegar a la Asamblea Ciudadana Paz a la Calle, pues, aunque no nos encontremos ad-portas de la revolución o el gran asalto al cielo, tengo la corazonada y a la certeza a la vez de que este espacio es fundamental para el futuro, es un espacio futurista, es un espacio para aprender. Además, ¿Donde queda la responsabilidad histórica (es decir, cósmica)? con la Paz de esta nación, con sus gentes, conmigo mismo como joven. Un joven en estas circunstancias sí debería de hacer parte de toda esta Primavera Criolla que despertó después de que El Señor de la Guerra ganara el plebiscito con su oscuro, simplón y mediocre NO.

Fue una reunión muy buena, excelente participación y asistencia. En su mayoría éramos jóvenes; reunidos en un rincón de la galaxia, debatiendo sobre la paz y la política y organizando una movilización por la paz. Que más se le puede pedir a la vida, al universo...

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