miércoles, 20 de julio de 2016

Amor digital.


Por: Mauricio Vargas.

Yo cyber-amo, tu cara en la pantalla endurece mis músculos y paran mis pelos, cuando escucho tu voz procesada mediante la máquina electrónica la sangre circula con ímpetu por mis venas y un calor recorre mi espina dorsal, mis neuronas estallan ardientes, los nervios entran en sopor restaurador, mi atención se afila. Tu me conduces cual auriga por la autopista de la información. Por que solo tú existes, lo demás es ilusión, todo se desvanece en aire. No existe la contradicción ni la explotación, ya todo está dado, Dios es el sistema y Dios no se puede cambiar, solo se puede disfrutar, consumir: lujuria, cuerpos lubricantes, sexo. No hay esencia, solo rituales, la democracia es un mito sagrado.

Nosotros somos los llamados al sacrificio. La razón debe perecer, la revolución debe morir por inanición, el pasado es ciencia ficción, el futuro es el ahora: ¡no pienses, solo actúa! Formas sin sustancia, partículas sin átomos, sustancias sin química. Política sin dominación. Poder sin violencia. Sistema sin clases sociales. Realidad inmutable.

La empatía no necesita de cuerpos, si te observo eres real, los pixeles nunca mienten, tu carne debe palpitar... Los cuerpos solo creen en sí mismos, en el estímulo, en la incisión eléctrica que te hace babear. El planeta de los cuerpos es una alucinación.

Solo me interesan tus símbolos, amamos el logos por encima de todas las cosas. El placer se diviniza. Más allá del ídolo erótico solo hay falsedad. La retina es la puerta del alma. Somos náufragos en un mar de cadenas significantes, signos en medio del desierto, esferas sin centro, líneas sin trazado.

La expresión del deseo es nuestro alimento y oxígeno. No tenemos la culpa de ser organismos egoístas que se deleitan y que buscan la satisfacción. Que no nos crucifiquen por gozar. El mundo es una representación y queremos habitarlo con orgullo. En mis células conservo la memoria de aquellos encuentros febriles, el sabor es imperecedero.

Hay mucho por construir en este mundo digital, quiero poblar, colonizar, troquelar, no hay tiempo para el aburrimiento, la apatía o el desdén. Por fin siento que la realidad es real, que la puedo moldear, diluir y estructurar a mi voluntad. Me siento más vivo que nunca. Ahora yo tengo el control, ahora yo administro mi propia inmanencia.

Más allá de los miembros sexuales y su indefinible conmoción, más allá de los procedimientos formales del derecho y del marketing electoral, todo es falacia, todo es sofisma. La teoría debe afirmar, el pensamiento deviene en pura apología, al cerebro solo es permitido captar, asimilar. La praxis es amputada y la crítica envenenada con neurolépticos. Esta es La Nueva Era.

Coincidimos en la fiebre del momento, nuestro instinto entra en un vértigo fugaz, hacemos zapping tu y yo mi amor, somos programas de televisión prepagada. Que este frenesí nos controle, la represión es la prehistoria.

Pongo mi mano sobre mi cara, me enternezco. Emerge una posibilidad: Que nuestros cuerpos físicos se encuentren. Pero no lo harán, no es lo importante, lo principal es el simulacro en nuestra mente, la simulación instantánea de la dicha futura. En este mundo de circuitos no hay espacio para la ambigüedad.

Puedo volar, darle mil vueltas a la tierra y verte sonreír. Soy un mutante que penetra en aquel mundo glacial, brillante y ultra rápido donde las estrellas nacen cada milésima de segundo, donde la metafísica no existe. Es el ciberespacio bebé.

El éxtasis también puede definirse con unos y ceros, en código binario. Mi mente entra en ebullición , mi espíritu trasciende, mi existencia adquiere sentido. Soy video luego existo.

Eres el ángel que nos lleva al cielo. Cielo alumbrado por leds. El deseo y el amor son energía que viaja vía fibra óptica. En tiempo real, tu y yo nos ignoramos, nos deseamos.

Goza, acapara y ambiciona, amén.

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