miércoles, 20 de julio de 2016

Cyberxploitation.


Por: Mauricio Vargas.

El mundo experimentaba una crisis cíclica del capitalismo. Los centros de pensamiento, los “think tanks”, instituciones académicas, organismos reguladores y las agencias financieras expedían todo tipo de informes, estadísticas, teorías, datos, para demostrar que la crisis no era tal y que si la era, tenía solución. Todo un despliegue de parafernalia para proponer la misma solución de siempre: sobre explotar al sobre-explotado. La sobre explotación de la sobre-explotación.

Cyber-condenado.


Por: Mauricio Vargas.
Desperté y de repente estaba todo rodeado de rejas, me encontraba en una restringida habitación con cama de concreto, un lavamanos-sanitario hecho de aluminio y de una sola pieza. Un gris monótono, absurdo y omnipresente resplandecía en todo el micro-entorno. Las paredes eran de un material sintético que sin embargo simulaban los viejos y anticuados ladrillos que le daban un toque monótono y triste. Sin duda las características apuntaban al diseño de lo que se conocía como una cárcel: establecimientos o mazmorras modernas donde se apilaban cuerpos humanos; lugares tecnificados y asépticos donde se castraba el “animus vitalis”; sitios establecidos y configurados para el castigo público lejos de las miradas, para el sufrimiento clandestino del objeto de la pena.

Máquinas avanzadas del futuro dan vida a la clase trabajadora.

Por: Mauricio Vargas González

Año 3000.

Las máquinas terminaron de sustituir por completo a la clase trabajadora. Fue durante un periodo crítico de la sociedad humana. Inicialmente los androides remplazaron la fuerza de choque en el ejército y la policía. Luego remplazaron la mano de obra en las fábricas y finalmente se hicieron con otras ocupaciones y servicios. La resistencia de los trabajadores se dio en todos los campos: intelectual, político y militar. Finalmente los hombres fueron sometidos a un yugo espantoso.

Amor digital.


Por: Mauricio Vargas.

Yo cyber-amo, tu cara en la pantalla endurece mis músculos y paran mis pelos, cuando escucho tu voz procesada mediante la máquina electrónica la sangre circula con ímpetu por mis venas y un calor recorre mi espina dorsal, mis neuronas estallan ardientes, los nervios entran en sopor restaurador, mi atención se afila. Tu me conduces cual auriga por la autopista de la información. Por que solo tú existes, lo demás es ilusión, todo se desvanece en aire. No existe la contradicción ni la explotación, ya todo está dado, Dios es el sistema y Dios no se puede cambiar, solo se puede disfrutar, consumir: lujuria, cuerpos lubricantes, sexo. No hay esencia, solo rituales, la democracia es un mito sagrado.