martes, 18 de octubre de 2016

La división de la élite colombiana, la Primavera Criolla y la Paz.




Por: Mauricio Vargas.
La división de la élite colombiana, la Primavera Criolla y la Paz.


Este es un momento de esos donde se hace historia en pocos días. La coyuntura de la paz es un asunto que ha politizado y polarizado a la sociedad colombiana. La campaña por el Sí logró vincular amplios sectores de la población a la política, y ahora con el triunfo del No, la ola de indignación empieza a crecer, con el impetuoso impulso de la juventud, de las universidades y con la vinculación de otras fuerzas sociales. Es la Primavera Criolla.

¿Cuál es el contexto de esta primavera?

El principal elemento, o la principal contradicción es la división de la élite colombiana: La oligarquía republicana encarnada en Santos, que representa los intereses del gran capital financiero y de la burguesía intermediaria en Colombia que patrocina una democracia formalista, el llamado Estado de Derecho, versus la élite rural, una élite emergente, de terratenientes, latifundistas y señores de la guerra(1), cuyo modelo de Estado es el Estado de Opinión, en donde la oposición política y todo sistema de contrapeso de poderes es suprimido y remplazado por el populismo del caudillo y las muchedumbres ignorantes y por la influencia y las agendas políticas de los medios masivos de comunicación.



Otra diferencia muy importante es el tema de las tierras y la reforma agraria.
Mientras el Santismo es proclive a introducir reformas en cuanto a la propiedad de la tierra, el Uribismo es acérrimo defensor de los terratenientes. Con el conflicto armado, muchas tierras han sido despojadas a campesinos por parte de empresarios vinculados a los paramilitares o por estos directamente. Uribe básicamente está defendiendo a estos poseedores ilegales de tierras, pues la implementación de los acuerdos de paz implica que estas propiedades sean restituidas a sus dueños legítimos, en su gran mayoría campesinos pobres. Este punto de la tierra tiene otro aspecto fundamental: La justicia. Ya que en este proceso de devolución de tierras se tendrá que obligatoriamente sacar a la luz y juzgar todas aquellas prácticas de lesa humanidad con las que lograron apropiarse de las tierras, lo que salpicará a muchos empresarios y políticos que han tenido y tienen aún relación con los paramilitares (hoy Bacrim)(2). Es por esto que Uribe se opone a la Justicia Transicional.

Sin embargo y aunque ambos sectores sean agentes del neoliberalismo o apertura económica, son estas diferencias las que marcan la pauta en la política colombiana y las que han obligado a uno u otro sector a tomar partido en lo referente a la Paz.

La paz es inevitable

Primero fueron los españoles y el llamado ‘holocausto indígena’. Luego vino la Independencia, una rebelión de los criollos contra la Corona Española con Bolivar y Santander a la cabeza. Después un periodo que podría denominarse ‘la guerra de las Constituciones’, una época donde un caudillo de x región o provincia, una tarde cualquiera, indignado o inconforme con el manejo de la cosa pública, convocaba a sus peones, emprendía marcha y tomaban el poder por asalto. Luego vino la época de la violencia oficial, cuyo más célebre y triste episodio fue la Masacre de las Bananeras, contras los trabajadores que protestaban por mejores condiciones laborales a la United Fruit Company. Después con la muerte de Gaitán vino la violencia entre liberales y conservadores, entre chulavitas y guerrillas liberales. Luego la violencia del Frente Nacional y las nuevas guerrillas; luego la violencia del narcotráfico y la Constitución de 1991. Finalmente la violencia paramilitar y de las FARC-ELN.
Ahora sigue la Paz, que es inevitable. A aunque los colombianos hayan votado No al mejor estilo Brexit, es con la movilización, con los votos de los pies, con los que se van a refrendar los acuerdos.
La paz tiene que unir a todas las reservas democráticas del país en contra de la guerra y de su representante principal: Uribe.

El frente amplio

Esta coyuntura exige a progresistas y demócratas, tener claridad sobre los intereses en juego. Por eso se votó desde la primera vuelta por Santos y por eso, la política acertada es la de una alianza heterogénea que agrupe a todos aquellos que aboguen por la Paz y el Estado de Derecho. Minimizar, reducir e evitar todas aquellas cuestiones que impliquen contradicción y concentrar esfuerzo en derrotar al uribismo.

El uribismo le está apostando a hundir la Paz, para generar un escenario de zozobra y guerra, para asegurar condiciones subjetivas favorables de la opinión para ganar en las presidenciales del 2018.
Si se implementan los acuerdos lo más pronto posible y estos generan efectos positivos en la opinión de la sociedad colombiana, es más factible derrotar al uribismo, teniendo en cuenta la influencia y fuerza que mostraron en la derrota del plebiscito.

Con el triunfo del No inició la campaña presidencial al 2018 y también la Primavera Criolla. La creación de la Alianza Antioqueña por la Paz, el movimiento Paz a la Calle y las Asambleas Ciudadanas por la Paz son escenarios fundamentales y un paso adelante en la unidad de los demócratas colombianos.
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1) https://books.google.es/books/about/Los_se%C3%B1ores_de_la_guerra.html?id=sn5sAAAAMAAJ&hl=es
2) http://www.verdadabierta.com/procesos-de-paz/farc/6445-los-cuestionamientos-a-los-bananeros-detras-del-no

MVG

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